El Secretario de Estado de EE. UU. afirma que el objetivo no es una ocupación prolongada, sino la neutralización de capacidades estratégicas para liberar el Estrecho de Ormuz
El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, ofreció declaraciones contundentes este viernes 27 de marzo de 2026, asegurando que cualquier intervención militar directa en Irán será de corta duración. Según el funcionario, la administración de Donald Trump no busca una guerra de desgaste ni la ocupación del territorio iraní, sino una operación de alta precisión que podría concluir en “cuestión de semanas”.
Los puntos clave de la postura de Rubio incluyen:
• Objetivos Específicos: La misión se centraría exclusivamente en destruir la infraestructura que permite el bloqueo del Estrecho de Ormuz, así como las instalaciones de drones y misiles que amenazan a los aliados regionales y las bases estadounidenses.
• Superioridad Tecnológica: Rubio enfatizó que el uso de armamento de última generación y ataques cibernéticos coordinados permitiría desarticular el mando y control del régimen iraní de manera acelerada, minimizando los riesgos para las tropas terrestres.
• Presión para Negociar: El Secretario de Estado señaló que la fuerza militar es la “herramienta final” para obligar a Teherán a aceptar los 15 puntos del plan de paz propuesto por Washington, el cual incluye el desmantelamiento total de su programa nuclear y el cese del apoyo a grupos insurgentes.
Estas declaraciones se producen en un momento de máxima tensión, justo después de que se revelara que un grupo proiraní hackeó el correo personal del director del FBI, Christopher Wray. Rubio calificó estas provocaciones como “actos desesperados de un régimen que sabe que su capacidad de respuesta física está llegando a su límite”.
A pesar del optimismo del Secretario de Estado sobre la brevedad del conflicto, analistas internacionales y el Pentágono mantienen cautela, advirtiendo que una intervención en suelo iraní podría desencadenar respuestas asimétricas en todo el Medio Oriente. Por su parte, el Congreso de EE. UU. sigue debatiendo la extensión de los fondos para esta posible campaña, mientras el ultimátum del 6 de abril sigue vigente.
