Teherán condiciona la libre navegación en la ruta petrolera al cese del bloqueo naval mantenido por la administración de Donald Trump
El gobierno de Irán anunció este viernes la reapertura del estrecho de Hormuz para el tránsito comercial, coincidiendo con una tregua de diez días en los conflictos regionales. Sin embargo, la medida llega acompañada de una fuerte advertencia por parte del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien aseguró que la vía “no permanecerá abierta” si Estados Unidos insiste en mantener el bloqueo naval sobre los puertos del país persa. Esta decisión busca presionar a Washington en el marco de las negociaciones actuales, recordando el peso estratégico de esta ruta por la que circula el 20% del petróleo mundial.
Por su parte, el presidente Donald Trump celebró la reapertura a través de sus redes sociales, afirmando incluso que Irán se ha comprometido a no volver a utilizar el estrecho como “arma contra el mundo” y que se están retirando minas marinas con apoyo estadounidense. No obstante, el mandatario aclaró que el bloqueo naval contra Irán seguirá vigente hasta que las transacciones bilaterales se completen al 100%. Esta postura contradictoria ha generado escepticismo entre los analistas internacionales y las navieras, quienes dudan de la seguridad real para la navegación en la zona.
La noticia de la reapertura provocó una reacción inmediata en los mercados financieros, con una caída en los precios del petróleo por debajo de los 90 dólares por barril y niveles récord en Wall Street. A pesar del optimismo económico inicial, la situación sigue siendo de alta tensión, ya que Irán ha condicionado el paso a rutas designadas y bajo su supervisión directa. Mientras la comunidad internacional vigila el cumplimiento de la libertad de navegación, la estabilidad del suministro energético global permanece sujeta a la fragilidad de este acuerdo temporal.
