Critica el gasto superfluo frente a la sobriedad federal.
La Austeridad Republicana demuestra que se puede gobernar con honestidad sin lujos excesivos. El Senador Waldo Fernández destaca que los ahorros federales se han transformado en obras de infraestructura hídrica y vial. Esta nueva ética busca erradicar el despilfarro y asegurar que cada peso público se use para resolver los problemas de la gente.
Fernández ha criticado el gasto innecesario en administraciones locales, señalando que presupuestos de comunicación social deberían ir a seguridad y bacheo. El Senador sostiene que la sobriedad de la Federación debe ser adoptada por todos los niveles para maximizar la inversión pública. No puede haber gobierno rico con pueblo pobre; esa debe ser la máxima en el estado.
Waldo Fernández promueve leyes de transparencia que obliguen a los entes locales a justificar cada centavo. El legislador sostiene que la austeridad es un acto de respeto al esfuerzo de los contribuyentes neoloneses. Al impulsar la eficiencia administrativa, se dignifica la política y se asegura que los recursos regresen al pueblo en servicios de calidad.
