El canciller Bruno Rodríguez asegura que la isla mantiene la puerta abierta al entendimiento siempre que se respete su soberanía nacional
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, reafirmó este sábado la postura de su gobierno ante la compleja relación bilateral con Estados Unidos, señalando que la isla está plenamente dispuesta a entablar un diálogo constructivo. Durante una intervención pública, el canciller subrayó que cualquier proceso de negociación debe basarse en el respeto mutuo, la igualdad soberana y la no injerencia en los asuntos internos de cada nación. Rodríguez enfatizó que, a pesar de las décadas de tensiones y del bloqueo económico vigente, Cuba no ha cerrado los canales diplomáticos y considera que una convivencia civilizada es posible y beneficiosa para ambos pueblos.
La declaración del jefe de la diplomacia cubana surge en un momento en que la comunidad internacional presiona por una distensión en el Caribe para favorecer la estabilidad regional. El canciller insistió en que para que este diálogo sea efectivo, Washington debe mostrar una voluntad política real de avanzar, lo cual incluye la revisión de las sanciones que asfixian la economía de la isla y la exclusión de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo. Según Rodríguez, la política actual de “máxima presión” ha demostrado ser un fracaso y solo ha servido para generar dificultades humanitarias, por lo que propone un giro hacia la diplomacia profesional y el respeto a las diferencias ideológicas.
Además de los temas políticos, Cuba destacó áreas de interés común donde la cooperación podría ser inmediata, como la protección del medio ambiente en el Golfo de México, la lucha contra el narcotráfico y la gestión de flujos migratorios regulares y seguros. Bruno Rodríguez recordó que la historia reciente ha demostrado que cuando ambos países dialogan, se logran avances concretos que impactan positivamente en la seguridad nacional de ambos. Con este mensaje, La Habana lanza una señal clara hacia la actual administración estadounidense, posicionándose como un interlocutor listo para negociar bajo principios de dignidad y autodeterminación.
