Jacqueline Prawira, una joven estadounidense de 17 años, desarrolló un innovador plástico biodegradable hecho con escamas de pescado, un desecho que habitualmente termina en la basura, ofreciendo una alternativa a los plásticos derivados del petróleo que también ayuda a reducir la contaminación ambiental. El material se presenta como films delgados y transparentes pensados para aplicaciones de un solo uso como bolsas de supermercado, empaquetados o cubiertos desechables, mostrando en entrevista para CBS productos creados con escamas de pescado incluyendo bolsas, envoltorios y utensilios. «Si se depositan en compostaje, se degradan por sí solos de forma natural sin necesidad de mucha ayuda externa, si es que la necesitan», afirma Prawira sobre su invención que busca soluciones más respetuosas con el medioambiente.
Además del plástico biodegradable, la investigadora todavía en el secundario creó Cyclo.Cloud, un compost a base de estos subproductos de pescado tras descubrir que el colágeno y las sales de calcio presentes en las escamas ejercen como un imán de la contaminación por metales pesados. Esta solución utiliza desechos de pescado para adsorber hasta el 82% de los metales pesados presentes en las aguas residuales contaminadas, capturándolos para poder reciclarlos más adelante con el objetivo de prevenir la contaminación de alimentos y del medio ambiente.
La comunidad científica encuentra constantemente nuevas alternativas al plástico convencional, con un proyecto reciente del CONICET desarrollando «polímeros que se obtengan de fuentes naturales, que son renovables y biodegradables» encontrados en frutas, paredes celulares vegetales y algunas estructuras animales. Estos compuestos orgánicos de alto peso molecular ofrecen propiedades similares a los plásticos convencionales pero sin impacto ambiental negativo, buscando tener «la misma función que los plásticos que hoy encontramos tanto en envases alimentarios como en la industria agrícola de producción de alimentos».
