La crisis diplomática entre Perú y México escaló después de que el presidente peruano, José Jerí, declarara que estaría dispuesto a ingresar a la embajada mexicana para detener a Betssy Chávez, ex primera ministra acusada de participar en el intento de golpe de Estado de 2022. Chávez permanece en la sede diplomática desde hace casi tres semanas, tras recibir asilo político.
La Justicia peruana ordenó prisión preventiva por cinco meses y su captura internacional, al considerar que existe riesgo de fuga. Jerí afirmó que analizarán la sentencia antes de decidir los pasos a seguir, aunque aseguró que “no le tiembla la mano” frente a decisiones difíciles. Al mismo tiempo, el gobierno mexicano reiteró que recibió garantías sobre la inviolabilidad de su embajada y volvió a pedir un salvoconducto para que Chávez pueda salir del país.
Mientras el primer ministro peruano aseguró que su gobierno respeta el derecho internacional y las normas sobre sedes diplomáticas, Jerí respondió a críticas externas, como la del presidente colombiano Gustavo Petro, señalando que actuará según lo considere correcto. El conflicto ha profundizado el deterioro de las relaciones entre México y Perú, las cuales ya estaban debilitadas desde la destitución del expresidente Pedro Castillo.
