El Auditorio Nacional se transformó en un escenario inmersivo para los seguidores de El extraño mundo de Jack, cuya proyección fue acompañada por la Orquesta Sinfónica de Minería en su proyecto Pops. Con casi todas las localidades ocupadas, el público disfrutó las partituras de Danny Elfman interpretadas en vivo mientras el filme de Tim Burton y Henry Selick se reproducía en pantalla gigante, una combinación que generó una atmósfera única desde el inicio de la función.
La gala comenzó con un discurso que resaltó la fusión creativa entre música, cine y animación, invitando a los asistentes a “abandonar este mundo” para sumergirse en la historia. Bajo la dirección de Jesús Medina, la orquesta interpretó fragmentos introductorios antes de sincronizarse completamente con la película. La iluminación individual de los músicos y el diseño del escenario permitieron que la atención se centrara en la proyección sin perder el impacto de la ejecución en directo.
El público siguió el filme con la misma concentración que en una sala de cine, soltando risas y exclamaciones en momentos clave, como las escenas de experimentación de Jack o las secuencias protagonizadas por Oogie Boogie y sus secuaces. La versión proyectada en inglés con subtítulos permitió disfrutar las voces originales de los personajes, mientras la orquesta aportó una experiencia sensorial distinta que renovó la apreciación de esta obra que desde 1993 ha marcado generaciones.
